Plaza de la Iglesia, 1 - Navalcarnero, 28600, (Comunidad de Madrid)

La Cueva del Beso en Navalcarnero

Posada del s.XVI en Navalcarnero, que acoge la Cueva del Beso de Felipe IV.

La Cueva del Beso en Navalcarnero

¿Cuál es el origen de la mítica Cueva del Beso que alberga nuestro restaurante asador en Navalcarnero?

La historia nos traslada a la corte del rey Felipe IV, en su llegada a Navalcarnero el día 6 de octubre de 1649. El rey tenía que esperar a su sobrina Doña Mariana de Austria, que venía de Nápoles aquella tarde para casarse al día siguiente con él, en una ceremonia que se celebraría en misma capilla de la Concepción de la Iglesia. El Cardenal Primado don Baltasar de Moscoso y Sandoval, presente en la Corte Real, sería el encargado de bendecir la boda.

 

Era el tiempo en el que los jesuítas habitaban lo que hoy en día es la Hostería de las Monjas

Al finalizar la ceremonia matrimonial, el Padre Superior de los Jesuitas invitó a los monarcas a visitar la Cueva del Seminario, que albergaba ricos jamones colgados y curados, sabrosos quesos que elaboraba el padre Zacarías y los buenos vinos solera de la tierra.

Acompañados de la Comunidad de Jesuitas, por el Cardenal de Toledo y por algunos grandes de la Corte, los reyes recién desposados aceptaron la ofrenda y bajaron a la cueva, una bodega bien adornada y alumbrada, con grandes candilejas.

Los reyes cataron las buenas viandas y se entretuvieron tanto en los vinos rancios que al rey se le subieron los colores. Tanto sofoco tenía el rey que, según cuenta la leyenda, cogió en brazos a su sobrina carnal, ya reina y esposa y la dio un beso tan fuerte, prolongado y silencioso que el Padre Superior de los Jesuitas exclamó "Jesús, María y José" y se bajó la capucha al igual que el Cardenal Primado, escandalizados por el beso.

 

La Cueva del Beso real que escandalizó a los Jesuítas de la posada, hoy convertida en Restaurante Hostería de las Monjas

"El vino cuando se bebe con inspiración sincera solo puede compararse al beso de una doncella", decía Nicanor Parra, y tal era la inspiración del monarca, que hasta las llamas de los candiles se inclinaron, reza la leyenda, para ver tal muestra de amor. ¡Qué beso, Dios mío, que hasta la reina se desmayó!

 

Tapear en la Cueva del Beso

¿Quieres degustar los buenos vinos y ricas viandas como los reyes Felipe IV y Maríana de Austria? Ven a Hostería de las Monjas, un lugar mágico, donde gastronomía, cultura, historia y tradición se entremezclan entre sus paredes.

Información y fragmentos extraídos de la obra A. DÍAZ- GUERRA Y CASTAÑO